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Novedades Legislativas: Derecho de Familia

Modificación de Medidas

Solicitud de Custodia Exclusiva en Reconvención

LA MODIFICACIÓN DE MEDIDAS EN CASO DE SEPARACIÓN O DIVORCIO:
SOLICITUD DE CUSTODIA EXCLUSIVA EN RECONVENCIÓN
1.- INTRODUCCIÓN
Las medidas (entre ellas, la guarda y custodia) o efectos secundarios adoptados en la Sentencia matrimonial, no son inmodificables a perpetuidad. Si cambia la situación que aconsejó la adopción de unas determinadas medidas, éstas deben ser modificadas para adaptarse a la nueva realidad.
Así lo ha previsto el propio legislador al establecer en el art. 90 CC la posibilidad de que las medidas que el Juez adopte en defecto de acuerdo o las convenidas por los cónyuges judicialmente, podrán ser modificadas judicialmente o por nuevo convenio aprobado por el Juez, cuando así lo aconsejen las nuevas necesidades de los hijos o el cambio de las circunstancias de los cónyuges. Las medidas que hubieran sido convenidas ante el Secretario judicial o en escritura pública podrán ser modificadas por un nuevo acuerdo, sujeto a los mismos requisitos exigidos establecidos para su adopción. El último inciso del art. 91 CC acoge la misma previsión, cuando establece que las medidas podrán ser modificadas cuando se alteren sustancialmente las circunstancias.
Para la sustanciación de los procesos contenciosos de modificación de medidas definitivas, a tenor del 775.2 LEC, se seguirán los trámites del juicio verbal, con sujeción a lo establecido en los arts. 748 a 755 y a las reglas 1ª a 6ª del art. 770 de la LEC. Se sigue, por tanto, para la tramitación del proceso de modificación contenciosa de medidas definitivas el proceso contencioso tipo, sin que exista especialidad alguna para la redacción de la demanda, de la contestación o de la reconvención.
Cuando un progenitor interponía una demanda de modificación de efectos, en la legislación vigente hasta la reforma introducida por la Ley 15/2005, podía ocurrir que el demandado no se limitara a oponerse a la acción ejercitada, sino que pretendiera a la vez modificar alguna medida. Al no existir trámite de contestación a la demanda por escrito, se planteaba una importante cuestión por cuanto el actor se veía sorprendido en la comparecencia con la reconvención formulada de contrario, lo que podía causar indefensión.
La modificación operada en el apartado segundo del art. 775 LEC por la Ley 15/2005, remite a las normas del procedimiento contencioso de separación o divorcio del art. 770 de la Ley de ritos. Con la remisión al art. 770 LEC y no al art. 771 LEC, se desprende claramente que ahora cabe la reconvención al contestar la demanda, y el actor dispondrá de diez días para impugnarla, pero sólo se admite la fundada en los supuestos tasados que son:
a) Cuando se funde en alguna de las causas que puedan dar lugar a la nulidad del matrimonio.
b) Cuando el cónyuge demandado de separación o de nulidad pretenda el divorcio.
c) Cuando el cónyuge demandado de nulidad pretenda la separación.
d) Cuando el cónyuge demandado pretenda la adopción de medidas definitivas, que no hubieran sido solicitadas en la demanda, y sobre las que el tribunal no deba pronunciarse de oficio.
En el presente artículo se hace hincapié en la recomendación por la formulación expresa, huyendo de la reconvención implícita, aunque el tema presenta importantes matices en los procesos de familia, dada la amplitud para la resolución de oficio de cuestiones atinentes a menores.
2.- SOLICITUD DE CUSTODIA EXCLUSIVA EN RECONVENCIÓN
De la remisión del art. 775 al 770, y de lo establecido en el apartado 2 d) de este segundo precepto, se podría entender que la pretensión de solicitar la modificación de cualquier medida referente a los menores con ocasión de haber sido demandado en modificación de medidas, en cuanto que son medidas de ius cogens, respecto de las cuales el juez puede actuar de oficio y no está vinculado por el acuerdo de los cónyuges, nunca necesitaría ser objeto de reconvención, y bastaría con formularla en la contestación a la demanda. En cuyo caso, al introducir cuestiones nuevas, al inicio de la vista y tras hacer el demandado sus alegaciones y aclaraciones o precisiones oportunas, el juez dará la palabra al actor para que pueda contestar a esas nuevas cuestiones, a fin de evitar posibles indefensiones y garantizar la igualdad de armas entre ambas partes.
Pese a ello, en la jurisprudencia menor no hay unanimidad al respecto, habiendo Audiencias que exigen reconvención y otras no. Así, tenemos:
1º.- No exigen reconvención expresa: SAP Asturias Sección 1ª, de 26 de septiembre de 2014 (Ponente Guillermo Sacristán Represa); SAP Madrid, Sección 22ª, de 28 de julio de 2014 (Ponente Mª del Pilar Gonzálvez Vicente); SAP Burgos, Sec. 2.ª, 274/2013, de 22 de octubre; SAP Pontevedra, Sec. 1.ª, 237/2013, de 20 de mayo, entre otras.
Señalan que el hecho de no haberse dado el trámite de reconvención a las peticiones realizadas en la contestación a la demanda no determina consecuencia alguna, y ello porque las medidas que se solicitaban como principales no eran "sobre las que el tribunal no deba pronunciarse de oficio" (con expresión del apartado d) 2ª, del artículo 770 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, pues hacían referencia a guarda y custodia exclusiva a favor del demandado o, subsidiariamente, compartida.
2º.- Sí exigen reconvención expresa: SAP León, Sec. 1.ª, 48/2014, de 13 de marzo, Ponente Manuel García Prada (JUR 2014\126328); SAP Jaén, de 9 de diciembre de 2011; SAP Guadalajara de 7 de diciembre de 2011 y SAP Alicante de 30 de mayo de 2011; SAP Las Palmas, Sec. 3.ª, 218/2008, de 7 de abril, entre otras.
Después de que el art. 775.2 haya remitido el procedimiento de modificación de medidas a los trámites del art. 770, se podría deducir que, al haberse introducido la fase de contestación escrita, la reconvención es posible en atención a:
1º.- El concepto de demanda reconvencional, como "una demanda que aprovechando la oportunidad del procedimiento pendiente dirigido contra el mismo, formula el demandado, introduciendo una acción nueva en la litis contra el actor, a fin de que sea discutida en el mismo procedimiento y resuelta en la misma sentencia".
2º.- El principio de economía procesal, que evitaría tener que acudir a un procedimiento de modificación de medidas independiente.
No obstante, y dado el carácter restrictivo con que se regula la demanda reconvencional en los procesos matrimoniales del art. 770 LEC, un sector de la doctrina se inclina por su no admisión. Esta afirmación se basa en que el proceso de modificación de medidas, como su propio nombre indica, tiene por objeto única y exclusivamente la posible modificación de una o varias medidas ya prefijadas. Pero este mecanismo no se puede utilizar para crear nuevas medidas.
En efecto, para esta parte de la doctrina, la remisión literal del art. 775.2 LEC al art. 770 LEC no habilitaría la conformación de supuestos de reconvención en el procedimiento de modificación de medidas, pues la contemplación del objeto de este último conduce a interpretaciones contextuales basadas en la lógica jurídica.
Por el contrario, también hay doctrina que mantiene que la reconvención si es posible en virtud de la norma remisora. Parte de un entendimiento amplio y flexible, acorde además con la praxis jurisprudencial, para afirmar que carecería de sentido que la nueva norma hubiera venido a limitar el alcance de la reconvención cuando precisamente ahora hay un reenvío expreso a un procedimiento en que, a diferencia del anterior (art. 771 LEC), sí es posible.
Por todo ello, debe admitirse sin limitaciones, sea cual fuere el petitum de la demanda y no impedir al demandado replicar no sólo rechazando la modificación de medidas propuesta, sino planteando la alteración de otras no contempladas por el actor que no guarden relación de conexión con la temática o medidas propuestas por el demandante.
Van más allá otros autores, al afirmar que la reconvención expresa es necesaria en todo caso, incluso tratándose de materia ius cogens, sobre las que debe pronunciarse de oficio el juzgado, siempre que el demandado, además de contestar, pretenda solicitar la modificación de una medida distinta a la solicitada por el actor en su demanda de modificación de medidas. De esta manera, gracias a la reconvención expresa, se podrá dar un traslado adecuado a la parte actora, ya que no se trata de adoptar unas medidas ex novo, en un procedimiento de separación, nulidad o divorcio, sino de modificar las ya vigentes, lo que supone interponer una demanda tras la contestación a la demanda de modificación de medidas, pues la remisión que hace el art. 775 LEC al art. 770 LEC de la misma ley rituaria se refiere únicamente a la tramitación procesal.
Otro argumento a favor de la necesaria reconvención es que en los procedimientos de modificación de medidas el juzgador (a diferencia del procedimiento de nulidad, separación o divorcio) no debe pronunciarse de oficio sobre ninguna medida salvo que sea interesada su modificación por alguna de las partes, alegando y acreditando la debida modificación sustancial de las circunstancias. De no plantearse mediante la correspondiente reconvención por el demandado la solicitud de modificación de una medida distinta a la interesada por el actor en su demanda, con el correspondiente traslado a éste, se le estaría causando indefensión a la parte actora al haberse introducido en el litigio una cuestión litigiosa distinta de la planteada en la demanda.
Por último, señalar un supuesto distinto resuelto por la Sentencia de Pleno del TS de 10 de septiembre de 2012, que dispensa la necesidad de reconvención en reclamación de una medida sobre la que el juzgado no debe pronunciarse de oficio, como es la pensión compensatoria, cuando el debate sobre tal medida es introducido en el procedimiento por el propio demandante en su demanda, zanjando los pareceres dispares que al respecto mantenía la jurisprudencia menor. Señala la Sala que, en tales supuestos, basta manifestar la medida pretendida de manera expresa en la contestación a la demanda (reconvención implícita), al tratarse de una cuestión ya introducida en el proceso conforme a la ley.
Dejando al margen los requisitos que atañen a su contenido (debe tratarse de pretensiones que haga el demandado distintas a las del actor, y que recaigan sobre cuestiones sobre las que el órgano judicial no deba pronunciarse de oficio), la reconvención en los procesos matrimoniales no exige otro requisito formal que su proposición «con la contestación a la demanda». Puesto que la reconvención cuenta con una regulación específica en los procesos matrimoniales, valorando la singularidad de los mismos, entraría dentro de lo razonable entender que no son de aplicación a dicho procesos las exigencias formales que el artículo 406 LEC impone con carácter general en los procesos ordinarios respecto de la imposibilidad de formular pretensiones reconvencionales en forma implícita.
Dice el TS que, incluso en la hipótesis de entender que la exigencia de reconvención explícita a que alude el artículo 406 LEC rige también en los procesos matrimoniales, los singulares principios que los inspiran debe llevar al órgano judicial a entender que el incumplimiento de esta formalidad no puede acarrear una consecuencia jurídica tan desproporcionada como tenerla por no formulada, para así dejar sin juzgar las peticiones implícitas. Lo razonable es interpretar esa exigencia en el sentido de que corresponde al juez de familia velar porque los escritos de contestación se ajusten a la misma, estando entre sus facultades detectar las posibles peticiones de naturaleza reconvencional pero implícitamente deducidas, a fin de que se pueda dar traslado de ellas a la parte demandante y con ello evitar posibles indefensiones. Esta interpretación se compadece con la doctrina constitucional sobre cómo han de entenderse los requisitos formales en aras a garantizar la tutela judicial efectiva y respecto de la posibilidad de subsanar los defectos formales.
En el mismo sentido las Sentencias del TS de 3 de junio de 2013 y de 15 de noviembre de 2013.
De lo expuesto, cabe entender que todas las cuestiones referidas en la contestación a la demanda atinentes al régimen de custodia, de visitas, de vivienda y de alimentos del hijo menor, aun sin reconvención expresa, pueden ser analizadas en el proceso de modificación de medidas, pues se refieren a materias sobre las que el Tribunal de familia, y en relación con un menor, deben de pronunciarse imperativamente y con plena flexibilidad probatoria (art. 752 LEC), ya que siempre es prioritario el «favor filli' y no rige en toda su extensión el principio dispositivo. Sin embargo, debemos enfatizar sobre la conveniencia de formular reconvención expresa, huyendo de la reconvención implícita.
Para resolver adecuadamente los supuestos de reconvención implícita, se hace necesario crear un trámite, al inicio del acto de la vista, para que el demandante pueda fijar su posición sobre las pretensiones articulada de contrario, para admitirlas en todo o en parte, o solicitar medidas absolutamente dispares.
Insistimos que, en los procesos de modificación de medidas, la remisión al art. 770 LEC debe entenderse referida tan solo al aspecto procedimental y no al posible contenido de fondo de la reconvención, cuya regulación está relacionada con el ejercicio de una demanda de nulidad, separación o divorcio y no con una modificación de medidas, propugnado en que en estos procesos la reconvención se extienda a “toda pretensión formulada por el demandado cuyo objeto sea la modificación del pronunciamiento interesado por el actor e instante de la modificación, pero en sentido distinto al que por aquél se solicita, o la modificación de otro y otros pronunciamientos complementarios… ”. Con todo, debe decirse que, “si se diera el tratamiento de pretensión reconvencional a aquellas peticiones de medidas formuladas por el demandando y no solicitadas por el actor sobre las que el tribunal pueda pronunciarse de oficio, no por ello se incurriría en motivo de nulidad por infracción de normas esenciales del procedimiento, ya que en ningún caso se causaría indefensión a ninguna de las partes ”
Sentado lo anterior, cuestión que merece otro artículo es lo relativo a la competencia para la modificación de efectos tras la reforma la reforma del artículo 775 de la LEC contenida en la Ley 42/2015 y que se remite al “tribunal que acordó las medidas definitivas”. La polémica está servida con la introducción de este inciso que ha entrado en vigor el pasado 7 de octubre de 2015.



3.- NOTAS FINALES
Cuando la LECV exige reconvención expresa lo hace con el fin de someter a un régimen formal la ampliación o integración del objeto del proceso, de forma suficiente para garantizar la seguridad jurídico-procesal.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, podemos concluir que la reconvención en los procedimientos matrimoniales no tiene por qué ser efectuada con los requisitos establecidos para el procedimiento ordinario recogidos en el artículo 406 de la LEC. Basta que se formule y se resuelva de tal manera que no vulnere el principio de contradicción y, por ende, el fundamental derecho de defensa. No obstante, y por precaución respecto del criterio del tribunal a quo, siempre es conveniente si reconvenimos, efectuar formalmente una reconvención explícita.
8 de enero de a 2016
Ricardo Emilio Cañizares Aguado
Abogado de la Asociación Española de Abogados de Familia

Abogado Familia Ricardo Emilio Cañizares Aguado 28-03-2016

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